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Un grupo de actores entra en el teatro con el propósito de realizar una representación. De repente aparece una voz poderosa y potente, que se identifica como el propio teatro, y que se muestra reticente. Su ayudante Recaredo, atolondrado y torpón, intercede por los actores y el teatro decide probarlos. Si los niños lo pasan bien, podrán trabajar en el teatro durante una temporada. Recaredo (una animación de plastilina) va presentando diferentes elementos esenciales para la creación teatral (los personajes, las historias, la iluminación, la escenografía, los estilos y el público) y los actores realizan escenas improvisadas utilizando cada uno de esos elementos. Para llevar a cabo las escenas, utilizan las sugerencias de los niños y los invitan a subir al escenario para ayudarles.
La primera prueba responde a la creación de historias y personajes. El grupo de actores pide a los niños que decidan quién es el protagonista de la historia y hace una escena improvisada.
La segunda explicación de Recaredo hace énfasis en la importancia de la iluminación. Los actores improvisan una escena con tres iluminaciones bien diferenciadas. Los niños deciden qué estado de ánimo prima en cada iluminación.
La tercera prueba consiste en la creación y utilización de una escenografía. Los actores piden ayuda a los niños, que suben al escenario y crean una escenografía con sus cuerpos.
En la cuarta prueba los actores hacen una escena en tres estilos diferentes (naturalista, terror y musical). Para ello piden al público el tema de la escena.
La quinta explicación de Recaredo pone el foco en el público. ¿Qué sería del teatro sin el público? Los actores piden entonces al público que termine las frases que dejan a medias los personajes, creando una escena en la que los niños van decidiendo lo que ocurre.
En la última escena tienen que utilizar todos los elementos ya vistos. Es la más importante pues dará a los actores la posibilidad de trabajar en el teatro. Un niño del público será el protagonista y otros niños los personajes secundarios y la escenografía.
Al terminar, el Teatro pregunta al público si cree que los actores son merecedores de trabajar en “Él”.
La respuesta está en las butacas...
Impromadrid ha realizado un cuaderno pedagógico sobre el espectáculo. Los colegios e instituciones pueden disponer de él para trabajar antes y después del espectáculo con los niños.
(Más información en: PEDAGÓGICO) |